4 febrero, 2026 / Perspectivas
El futuro de la alimentación (o cómo usamos el futuro para no cambiar el presente)
“El futuro de la alimentación” se ha convertido en una expresión omnipresente. Aparece en eventos, informes, discursos institucionales y estrategias de innovación. Suena ambiciosa, necesaria, incluso inevitable.
Pero también es cómoda.
Forma parte de un juego de malabares y equilibrismo discursivo al que ya estamos habituados: decir sin decir, señalar sin nombrar, prometer sin comprometer. Un lenguaje cuidadosamente diseñado para no incomodar a nadie y, precisamente por eso, para no cambiar nada.
Frases hechas, conceptos huecos, claims repetidos hasta la saciedad. Palabras que se usan tanto que acaban perdiendo significado. No porque la intención sea mala, sino porque el sistema ha aprendido a protegerse a través del lenguaje.
Este texto nace de una experiencia concreta: una conversación en Open Lab con Soledad Gurovic y Valeria Cobos, y del cierre posterior de la startup de Soledad Gurovic.
No es un caso aislado.
Es una señal.
Episodio 1. El encargo imposible
A muchas startups del ámbito foodtech, Food as Medicine incluido, se les hace un encargo tan ambicioso como desproporcionado: abanderar el futuro de la alimentación.
No solo innovar.
No solo desarrollar ciencia.
No solo validar una tecnología.
Se les pide, además, que:
- cambien hábitos de consumo,
- eduquen al mercado,
- atraviesen marcos regulatorios complejos,
- convenzan a la industria,
- y lo hagan rápido, escalable y rentable.
Todo a la vez.
El problema no es la ambición.
El problema es que el presente permanece intacto mientras se proyecta todo el peso del cambio hacia adelante… y hacia ellas.
Episodio 2. El caso de Soledad Gurovic no es una excepción
El cierre de la startup de Soledad Gurovic no responde a un fallo científico ni a una falta de propósito. Responde a algo mucho más estructural: la distancia entre lo que la ciencia puede ofrecer y lo que el sistema está dispuesto a absorber.
Su caso es representativo de muchas startups biotech:
- conocimiento sólido,
- tecnología con sentido,
- impacto potencial real en salud.
Y, aun así, sin encaje.
No porque la solución no funcione, sino porque no existe un contexto favorable para que funcione.
Episodio 3. Lo que el sistema pide… y lo que no da
Aquí aparece la verdadera asimetría.
La industria
- Habla de innovación, pero adopta poco.
- Explora, pilota, observa… y rara vez integra.
- Porque integrar implica tocar procesos, reformular portafolios y asumir riesgos que no siempre encajan con sus prioridades actuales.
Los inversores
- Buscan retornos rápidos, escalabilidad clara y trayectorias previsibles.
- Pero la ciencia, la biología y la alimentación no operan en esos tiempos.
- El resultado es una incompatibilidad estructural entre capital y conocimiento.
Las startups
- Quedan en medio.
- Intentando traducir ciencia compleja en propuestas de mercado simples, rápidas y rentables.
- Sosteniendo expectativas que no dependen solo de su capacidad, sino de decisiones que otros no están tomando.
- El sistema pide disrupción, pero no ofrece adopción.
- Pide futuro, pero protege el presente.
Episodio 4. El mito de la startup como motor del cambio
Esta es la que más me gusta. Se ha instalado una idea peligrosa: que las startups son (o deberían ser) el motor del cambio sistémico.
Pero las startups no están diseñadas para cambiar sistemas complejos como el alimentario. Están diseñadas para resolver problemas concretos dentro de un marco que las acompañe.
Cuando ese marco no existe, el resultado no es innovación fallida.
Es agotamiento estructural.
Pedirle a una startup que cargue con el futuro de la alimentación mientras:
- la industria no adopta,
- el capital no espera,
- y el sistema no se revisa,
no es visionario.
Es irresponsable.
Episodio 5. El verdadero problema no es el futuro
El problema no es que falte innovación.
El problema es que el sistema no está preparado para recibirla.
Se habla constantemente de futuro para evitar una conversación más incómoda:
- qué prácticas actuales habría que dejar atrás,
- qué modelos ya no son sostenibles,
- qué renuncias reales implica tomarse en serio la salud y la alimentación.
Mientras eso no se aborde, seguiremos viendo startups que se apagan, no por falta de valor, sino por falta de contexto.
Episodio 6. Gut4U como articulador
En este escenario, Gut4U tiene sentido como espacio de articulación: un lugar donde ciencia, industria e inversión pueden encontrarse sin forzar relatos ni tiempos.
Un espacio para:
- conectar desde expectativas realistas,
- traducir tiempos, lenguajes y lógicas distintas,
- sostener conversaciones que no caben en un pitch,
- y ayudar a crear un contexto más honesto y más habitable para todas las partes.
Gut4U no pretende cargar con el futuro.
Pretende ordenar el presente.
Porque solo cuando el sistema cambia sus condiciones, las startups dejan de ser equilibristas solitarios… y pasan a ser lo que realmente pueden ser: una pieza valiosa, pero no sacrificial, del cambio.