5 noviembre 2026

Un oro para los gigantes de Guanajuato: Alondra Velázquez y el reconocimiento internacional a los agaves nativos.

Antonio Barrera Founder & Creative Director, Madrid & San Miguel de Allende

El Mezcal Las Alondras, Ensamble Mapisaga-Mexicano, elaborado por la maestra mezcalera Alondra Velázquez, ha obtenido una medalla de oro en Spirits Selection by Concours Mondial de Bruxelles, uno de los certámenes internacionales de referencia para las bebidas espirituosas. Un reconocimiento que pone en valor la biodiversidad de los agaves nativos de Guanajuato y el conocimiento que generaciones de familias mezcaleras han preservado.

Hay historias que comienzan mucho antes de que exista un producto. La de Alondra Velázquez comienza en su familia, en la tierra de Guanajuato y en una tradición que sus abuelos mantuvieron a través de la producción de pulque.

Hoy, esa historia se expresa en una botella.

El Mezcal Las Alondras, Ensamble Mapisaga-Mexicano, nace de la intención de crear una bebida única con identidad guanajuatense. Una expresión que representa el trabajo de la tierra, la cultura y la preservación de los agaves gigantes que forman parte de las raíces vivas de este territorio.

Los agaves Mapisaga y Mexicano son variedades poco habituales en la producción de mezcal. Su singularidad reside, entre otras características, en su longevidad: necesitan entre 15 y 18 años para alcanzar su madurez y poder ser cosechados.

Denominados gigantes por su colosal tamaño, pueden alcanzar los tres metros de altura. Son plantas que han acompañado a la familia de Alondra durante generaciones y cuya conservación está directamente ligada a la tradición familiar.

Sus abuelos se dedicaban a la producción de pulque. Gracias a ese legado, estas variedades de agave han podido preservarse y hoy encuentran una nueva expresión en un mezcal que representa la historia, la tradición y la biodiversidad agavera de Guanajuato.

El conocimiento de la tierra, convertido en mezcal

La elaboración del Ensamble Mapisaga-Mexicano mantiene un profundo vínculo con las técnicas artesanales.

La producción comienza con la cocción de los agaves en un horno cónico de pozo, utilizando leña. La molienda se realiza manualmente con un mazo de madera, mientras que la fermentación tiene lugar de manera natural, en tinas de madera, mediante levaduras nativas obtenidas del propio aguamiel del maguey.

El proceso culmina con una doble destilación, realizada con especial cuidado para preservar el perfil sensorial de estos agaves.

Cada etapa expresa una relación particular con la materia prima: conocer la planta, respetar sus tiempos y comprender cómo transformar sus características en una bebida que conserve su identidad.

El resultado es un mezcal de 43 % de graduación alcohólica, con un perfil sensorial que destaca por su frescura y equilibrio.

En nariz aparecen notas vegetales y frutales, con presencia de aceituna, pimiento verde y limón. En boca, el ataque es potente, acompañado de una agradable suavidad y un alcohol bien integrado. Su equilibrio y elegancia conducen a un final largo y persistente.

Una expresión que encuentra su singularidad en la combinación de dos agaves gigantes y en el conocimiento acumulado durante generaciones.

Cuando la biodiversidad se convierte en reconocimiento

La medalla de oro obtenida en Spirits Selection by Concours Mondial de Bruxelles representa un reconocimiento internacional al trabajo de Alondra y a una expresión del mezcal que reivindica la diversidad de los agaves nativos.

Pero también permite abrir una conversación más amplia sobre el valor de los sistemas alimentarios territoriales.

La preservación de variedades vegetales, el conocimiento tradicional, las prácticas de producción y la transmisión intergeneracional de saberes son elementos fundamentales para construir sistemas alimentarios más diversos, resilientes y conectados con sus territorios.

En un contexto donde la estandarización de los productos y los sistemas de producción tiende a reducir la diversidad, historias como la de Alondra nos recuerdan que la innovación también puede surgir de recuperar, preservar y dar nuevas oportunidades a aquello que ya existe.

No se trata únicamente de producir una bebida. Se trata de mantener vivos los agaves, el conocimiento y las culturas que hacen posible su existencia.

Una historia que conecta con Regenera Expedition

Desde Singular Foods hemos tenido la oportunidad de conocer y compartir el trabajo de Alondra Velázquez a través de Regenera Expedition, en San Miguel de Allende, y de Open Lab, nuestra plataforma de conversaciones sobre innovación, alimentación y territorio.

 
En nuestro OpenTalk 104, Maguey, ciencia y territorio: revalorizar el oficio mezcalero desde la raíz, abordamos precisamente la relación entre biodiversidad, conocimiento tradicional, investigación y futuro de los sistemas alimentarios.
 
La trayectoria de Alondra conecta con una de las ideas que atraviesan nuestro trabajo: la regeneración comienza cuando reconocemos el valor de los territorios, de las personas y de los conocimientos que los mantienen vivos.
 
El reconocimiento internacional de su Ensamble Mapisaga-Mexicano es una nueva oportunidad para dar visibilidad a esa historia. Una historia de gigantes. De agaves que necesitan casi dos décadas para alcanzar su madurez. De una familia que ha preservado su diversidad. Y de una maestra mezcalera que convierte ese legado en una expresión contemporánea de Guanajuato.
 
Enhorabuena, Alondra, por este reconocimiento y por contribuir a posicionar los agaves nativos de Guanajuato en el escenario internacional. Desde Singular Foods seguiremos acompañando y compartiendo historias que nos ayudan a imaginar y construir nuevos futuros para la alimentación.
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